¿Cómo cuido mi piel después de ducharme?

Hay un error que muchos cometemos con nuestra piel pero que hay que subsanar ya que esta nos protege de los agentes externos y por ello necesita un cuidado especial. Se trata de no tener en cuenta determinados aspectos durante nuestra higiene diaria, y olvidándonos de cuidar la piel después de la ducha.

Claves para cuidar la piel durante la ducha


Algunos de los elementos que debemos tener en cuenta son los siguientes:

La temperatura del agua


No hay nada como una ducha caliente y relajante en un día de invierno, pero hemos de tener cuidado: el abuso del vapor de agua no es bueno para nuestra piel, ya que le quita esos aceites naturales que la hacen lucir bonita y brillante.

Además, el agua a alta temperatura lleva la sangre a la superficie de la piel, por lo que esta se vuelve más rosada o hasta roja una vez que salimos de la ducha. Esto es un error, según los dermatólogos, ya que favorece la inflamación de la piel y la aparición de eczemas e irritaciones. Por ello es mejor tomar duchas de agua tibia y que no duren más de unos 10 minutos.

Elegir bien el jabón o gel que vamos a utilizar


Muchos jabones, sobre todo aquellos cuyo formato es en pastilla, no solo borran la suciedad de la piel, sino que también se llevan todos sus aceites naturales. Los jabones con aromas muy fuertes también tienen muchos químicos que deshidratan la piel, aunque nos guste salir de la ducha oliendo bien. Debemos buscar aquellos geles con un pH apropiado para nuestra piel, o con pH neutro.

Realizar una exfoliación correcta


Hay productos muy abrasivos que pueden causar irritación en la piel. Debemos exfoliar la piel una vez a la semana, pero ese día hemos de intentar no usar jabón, o hacerlo en poca cantidad.

No es buena idea pasar por alto la exfoliación, ya que nuestra piel se regenera continuamente y necesita que la ayudemos a eliminar las células muertas. De este modo, mejoramos su aspecto y conseguimos que esté más suave.

La forma de secarnos con la toalla


Debemos evitar hacerlo de forma brusca, ya que nuestra piel está más sensible de lo normal tras la ducha. Lo ideal es hacerlo a golpecitos.

Usar crema hidratante


Este es uno de los pasos más importantes en el cuidado de nuestra piel: la hidratación. Estamos acostumbrados a usar cremas solamente en verano, que es cuando tomamos el sol, más expuesta creemos que está y más la enseñamos. Pero el invierno también puede dañar nuestra epidermis, por lo que no debemos dejar de usar productos hidratantes por toda la piel de la cara y del cuerpo durante estos meses de frío. Mejoraremos ostensiblemente el aspecto de nuestra piel. El uso de cremas o aceites hidratantes hará, además, que no nos encontremos con descamaciones, irritaciones o aparezcan incómodos picores.

Como podemos comprobar, hay algunos aspectos que están en nuestra mano a la hora de mejorar la salud de la piel después de la ducha. Y es que el cuidado diario resulta fundamental para que esta brille con luz propia.